PA´L MONTE
Nos habíamos conocido con Hugo hacía un tiempo atrás y coincidimos en lo de mi hijo, cuando fuimos a trabajar en su casita nueva. Allí, entre tareas y bromas de por medio, conversamos de todo un poco y descubrimos varias cosas en común: la música, el campo, esa forma tranquila de encarar la vida. Al poco tiempo, sin demasiadas vueltas, me invitó a compartir un campamento con otros amigos. No lo sabía entonces, pero esa invitación terminaría siendo el comienzo de muchas historias para contar. Mucho antes de llegar al monte, el campamento ya estaba en marcha. Desde hacía meses, un grupo de WhatsApp concentraba los preparativos, las decisiones y las ganas. Si bien en el grupo éramos catorce, era difícil que todos coincidieran. Así fue, fuimos los que pudimos acomodarnos para el viaje, pero todos con el mismo sentido de hermandad cristiana que no necesita demasiadas explicaciones. Salimos cuando el calendario anual todavía no había cambiado. Era 29 de diciembre, pero la ciudad y...