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LA ONDA, HISTORIAS EN MOVIMIENTO

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  NUEVO LIBRO DE RICARDO ISMAEL LA ONDA, HISTORIAS EN MOVIMIENTO La Onda, Historias en Movimiento ” es un libro de carácter testimonial y nostálgico que recoge la memoria de la Organización Nacional de Autobuses (ONDA), una empresa que marcó una época en el transporte uruguayo y en la vida cotidiana de miles de ciudadanos. A través de relatos, anécdotas, recuerdos y documentos, el libro busca rescatar y preservar parte de nuestra identidad cultural y social, en especial aquella vinculada al Uruguay profundo. El libro reúne voces de choferes, mecánicos, inspectores, agencieros, pasajeros y familias que vieron pasar sus vidas a bordo de ONDA. Muchos relatos nacen de la memoria oral, y se recogen con sensibilidad, sin alterar la esencia de lo vivido. También incluye fotografías, documentos, letras de canciones inspiradas en la empresa y menciones a objetos simbólicos que siguen despertando emociones. “La Onda, Historias en Movimiento” es, ante todo, un libro de memoria. No de grand...

LA SOLEDAD Y EL VINO

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En la penumbra de la noche eterna,  el vino llena copas de desvelo,  susurros de amores en la caverna,  la soledad se mezcla en mis anhelos. Las estrellas miran en silencio,  mientras la luna tiñe el cristal,  la tinta fluye a ritmo lento,  y cada sorbo revela un final. La melancolía es mi compañera,  y en el vino encuentro la calma,  la noche se vuelve mi quimera,  y en cada copa voy derramando el alma. Los recuerdos bailan en mi mente,  y se arriman fantasmas de tiempos perdidos,  la soledad siempre está presente,  y escribe versos de amores idos. El vino es mi aliado en esta guerra,  y cada gota una batalla ganada,  en la soledad encuentro mi tierra,  y en el silencio, mi casa. La pluma se desliza con pesar,  dibujando en el papel un destino,  la noche es un lienzo a llenar,  con lágrimas y vino tinto. Cada estrofa es un lamento,  cada trago, una redención,  en la soledad, se queda mi ...

PA´L MONTE

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Nos habíamos conocido con Hugo hacía un tiempo atrás y coincidimos en lo de mi hijo, cuando fuimos a trabajar en su casita nueva.  Allí, entre tareas y bromas de por medio, conversamos de todo un poco y descubrimos varias cosas en común: la música, el campo, esa forma tranquila de encarar la vida. Al poco tiempo, sin demasiadas vueltas, me invitó a compartir un campamento con otros amigos. No lo sabía entonces, pero esa invitación terminaría siendo el comienzo de muchas historias para contar. Mucho antes de llegar al monte, el campamento ya estaba en marcha. Desde hacía meses, un grupo de WhatsApp concentraba los preparativos, las decisiones y las ganas. Si bien en el grupo éramos catorce, era difícil que todos coincidieran. Así fue, fuimos los que pudimos acomodarnos para el viaje, pero todos con el mismo sentido de hermandad cristiana que no necesita demasiadas explicaciones. Salimos cuando el calendario anual todavía no había cambiado. Era 29 de diciembre, pero la ciudad y...