Al final de uno de los pasillos del Alma, se encontraron el Corazón y la Conciencia El, latiendo más fuerte que nunca, dirigiendo todo lo que se le ocurría de aquel momento de exaltación. Ella, pensativa, tratando de que el Corazón no la traicione envolviéndola con sus palabras. El Corazón, agitado y sudoroso, preguntó: ¿Qué te trae por aquí? Casi nunca hablamos, no tenemos tema de conversación. Sumisa y tímida la Conciencia respondió: Es cierto, pero hoy me he propuesto ser tu amiga. ¡Tú, mi amiga! Ja-ja, sonrió socarronamente el Corazón; si tu siempre te la pasas con eso de pensar en las consecuencias, y que el amor...y que tengo que estar limpio…, solo pierdo el tiempo contigo, aburres todo, ¡aguafiestas!, ¡vete! Pero Corazón, yo quiero tratar de conocerte y entenderte para que no estemos tan solos; además tú, siempre te metes en problemas, nunca me escuchas y yo no quiero ser solo una actividad mental, así que déjame participar de tus asuntos. He visto otras concienc...
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